domingo, 27 de marzo de 2016

Antonio Machado: Características de su obra.

Antonio Machado (1875-1939) fue un escritor español conocido especialmente por su labor como poeta; perteneció a la conocida como Generación del 98, un grupo de intelectuales coetáneos que desarrollaron su producción literaria bajo unos preceptos comunes.

Marcados por el conocido como desastre del 98, en el que España perdió sus últimas posesiones coloniales, desarrollaron una literatura cargada de pesimismo, de la búsqueda de la conocida como intrahistoria, es decir, las pequeñas historias de las personas que crean la Historia de un país, y de inconformismo, como resultado de la mala situación social que se instauró en la Península a partir del año 1898.
Centrandonos en la obra de Antonio Machado, uno de los miembros mas importantes de este grupo literario, podemos encontrar como su poesía refleja todas las características del mismo: la búsqueda de la intrahistoria y de la realidad de España se plasma en su Obra Campos de Castilla, de 1912 y símbolo de su plenitud poética. El tiempo como tema también es un recurso muy usado por él, sobretodo mediante metáforas que lo muestran, en las que el término imaginario sería este paso del tiempo y la imagen real sería la del agua: cuando esta corre, por ejemplo en un río, simboliza el paso del tiempo, la fugacidad de la vida, mientras que cuando está quieta simboliza la muerte. Machado no cultivó solo la poesía, aunque fue en lo que mas destacó, sino que también trató otros géneros, como la prosa o el ensayo, al igual que muchos de sus colegas.

En lo que respecta a una característica esencial en toda la Generación del 98, como es el tema del "Yo", el incorformismo religioso y el escepticismo y anticlericalismo. Este tema del "Yo" se consigue indagando en sí mismos, buscando su propia persona interior, recuperando sus recuerdos de la infancia, cargando a sus obras de un gran sentimiento nostálgico. El incorformismo religioso, el escepticismo y el anticlericalismo vienen derivados de la situación en la que se encontraba España en los primeros años del siglo XX: creían que la solución al problema social estaba totalmente al margen de la Iglesia, los curas y la religión, considerando que era algo mucho más profundo y que no se podía solventar con oraciones ni con una fe ciega. También va a estar presente en muchas de sus obras la dualidad entre la fe y la razón, y una marcada contradicción en todos los demás aspectos.
Uno de los poemas que ilustran esa búsqueda de su interior, esa retrospección que Machado plasmaba en su obra es este, llamado Caminos, de su libro Campos de Castilla:

De la ciudad moruna
tras las murallas viejas,
yo contemplo la tarde silenciosa,
a solas con mi sombra y con mi pena.
El río va corriendo,
entre sombrías huertas
y grises olivares,
por los alegres campos de Baeza.
Tienen las vides pámpanos dorados
sobre las rojas cepas.
Guadalquivir, como un alfanje roto
y disperso, reluce y espejea.
Lejos, los montes duermen
envueltos en la niebla,
niebla de otoño, maternal; descansan
las rudas moles de su ser de piedra
en esta tibia tarde de noviembre,
tarde piadosa, cárdena y violeta.
El viento ha sacudido
los mustios olmos de la carretera,
levantando en rosados torbellinos
el polvo de la tierra.
La luna está subiendo
amoratada, jadeante y llena.
Los caminitos blancos
se cruzan y se alejan,
buscando los dispersos caseríos
del valle y de la sierra.
Caminos de los campos…

¡Ay, ya no puedo caminar con ella!


En este poema, Machado se refiere a su soledad interior, en ese intento de conocerse más a sí mismo, a la vez que se refiere a aspectos de su niñez, cuando habla de Baeza, de su Andalucía natal en la que se crió y vivió hasta que se trasladó a Madrid a estudiar. Así mismo, habla de la soledad en la que se encuentra tras la muerte de su mujer, Leonor, en 1912, mismo año que se publicaba este libro.
En este libro también va a crear lo que se conoce como proverbios y cantares, pequeños poemitas que reflejan sus preocupaciones internas.
Ayer soñé que veía
a Dios y que a Dios hablaba;
y soñé que Dios me oía…
Después soñé que soñaba.

Es en esta última encontramos otro de sus temas, el de la fe, el escepticismo con respecto a esta y el anticlericalismo.
No extrañéis, dulces amigos,
que esté mi frente arrugada;
yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.

Todos los poemos han sido extraídos de una edición digital del libro Campos de Castilla.
BIBLIOGRAFÍA: PÉREZ GAGO, S, Razón, "sueño" y realidad en Antonio Machado, Universidad de Salamanca, Salamanca, 1984.